El tiempo corre contra nosotros

EUSKERAZ

Los sacrificios


Ha declarado Rajoy que, en adelante, todos los viernes, se anunciarán nuevos sacrificios (reformas les llama él). En los ritos ancestrales de antiguas civilizaciones, los sacerdotes ofrecían sacrificios a los dioses para aplacar la ira de éstos.

Rajoy y los suyos son los nuevos sacerdotes que pretenden colmar la insaciable codicia de los mercaderes (los dioses de la civilización actual). Ardua tarea, ya que la obtención de beneficios sin límite es la razón de ser de la economía de mercado.

La situación actual


La situación al día de hoy es mucho más grave que cuando Kokotaraino inició su andadura. Se ha aprobado la reforma laboral más brutal de la historia y los recortes en Sanidad y Educación hacen que el Estado del Bienestar se tambalee seriamente. Se nos dice que no hay dinero; que España no puede permitirse una sanidad y una educación a los niveles actuales. Mentira. Os invito a que entréis en el blog de Vicençs Navarro y veáis los datos económicos sobre España y la Unión Europea, donde además, se comparan estos datos. Se pueden extraer, entre otras, las siguientes conclusiones: El Estado Español no es un país pobre, se sitúa, más bien, entre las economías más importantes de la Unión.

Ahora bien, el Estado Español es uno de los que menos invierte en servicios públicos (en relación al PIB, claro). Asimismo, también, es uno de los que el reparto de la renta es más desequilibrado en comparación con la media de la Unión, y no digamos ya, con Suecia. Tenemos que soportar a una de las derechas más rancias de Europa.

Mientras tanto, los dioses parecen no contentarse con los sacrificios que les son ofrecidos y desatan su castigo una semana sí y otra también, atacando sin piedad las deudas soberanas de los países más débiles y amenazándonos con que si no hay más sacrificios se nos “intervendrá”. Y por si alguien se relaja, cada pocos días la “prima de riesgo” sube peligrosamente y ya está, a temblar.

Y cada pocos días se nos dice, también, que urge sanear el sistema financiero. No debemos olvidar que durante el último año el Banco Central Europeo (BCE) ha prestado a los bancos privados la ingente cantidad de 1 billón de euros al 1% a tres años, dinero que, ni cortos ni perezosos los banqueros han empleado en comprar deuda soberana de Grecia, España, Italia… al 5%, 6%, 7% , haciendo el negocio más redondo jamás imaginado. Pero, por lo visto, no es suficiente (el caso Bankia es una muestra). Habrá que darles más, y claro, el dinero público que va a parar a sus manos, ya no lo tendremos para financiar la Sanidad, la Educación y otros servicios. Pues a endeudarnos más. Total, unos cuantos recortes más y todo arreglado.

Las cosas están así y aparece en escena nuestro Lehendakari, arremetiendo contra los recortes impuestos por el gobierno de Madrid en Sanidad y Educación, diciendo que va a recurrir a los tribunales, nada menos. Para ello, claro está, tiene que hacer un impresionante ejercicio de amnesia, olvidándose de lo recortado por él y su gobierno, precisamente en Educación y Sanidad, cuyas consecuencias todos conocemos y sufrimos.

La huelga general


La huelga general del 29 de marzo fue el intento más importante realizado hasta el momento, en oposición a la Reforma Laboral y política de recortes del Gobierno. Fue importante porque, si bien no se convocó unitariamente, al menos hubo coincidencia en el llamamiento, sumándose al mismo multitud de movimientos sociales, como el 15M, etc. Fue importante porque el seguimiento también lo fue, y porque una movilización de esa magnitud resta legitimidad a las actuaciones del Gobierno por mucho que éste actúe como si nada hubiera ocurrido.

Y, ahora ¿qué?


Lo que ocurre es que no es suficiente. Una Huelga General no debe entenderse como algo que se hace, y ya está. Si no se consiguen los objetivos que motivaron su convocatoria, no nos queda otra que seguir luchando. Y la situación nos está pidiendo a gritos que nos movilicemos de manera unitaria, urgente y contundente.

El tiempo no es ilimitado y corre contra nosotros: si consiguen asentar el nuevo status que pretenden, si consiguen traspasar el “punto de no retorno”, habrán destruido el estado de bienestar, condenando a la precariedad a millones de personas por varias décadas, porque la crisis les está sirviendo de excusa para perpetrar una redistribución de la riqueza, justo en el sentido contrario al que habría que hacer.

Pero por el momento no parece que los sindicatos vayan a convocar movilizaciones unitarias y de calado. Estamos asistiendo a un espectáculo patético de convocatorias desde la división, sesgadas,… que son fracasos anunciados; que solo sirven para que algún que otro sindicato se justifique ante sus afiliados. Y, la culpa, claro está, siempre es de los demás. ¿A qué están esperando? No entiendo nada. Si los sindicatos no son capaces de responder unitariamente en una situación de emergencia como la actual, que alguien me explique para qué sirven.

Los movimientos de indignados son una de las esperanzas que nos quedan, porque la indignación es un sentimiento que nace en nuestro interior, y por ello, es muy difícil de manipular desde fuera (medios de comunicación). Cada vez engañan a menos gente. Además, este movimiento tiene proyección internacional, lo que hace que sea aún más interesante, porque el enemigo de los trabajadores griegos, italianos, irlandeses, americanos, españoles, vascos,… y de los millones de pobres del mundo, es el mismo: los mercaderes, auténticos dioses de la era actual.

Por cierto, ¿a quién o qué sacrificará Rajoy este viernes o el que viene?

Acerca de kokotaraino2

Kokotaraino gaude

Un pensamiento en “El tiempo corre contra nosotros

  1. xabi dice:

    “El único límite a la opresión del Gobierno es la fuerza con la que el pueblo se muestra capaz de oponérsele.
    El conflicto puede ser abierto o estar latente, pero siempre existe, ya que el Gobierno no presta atención al descontento y a la resistencia popular excepto cuando percibe el riesgo de una insurrección.
    Cuando el pueblo acata dócilmente la ley, o sus protestas son poco convincentes y se reducen a meras palabras, el Gobierno proyecta sus propios intereses e ignora las necesidades de la gente. Cuando las protestas son enérgicas, insistentes, amenazantes, el Gobierno, dependiendo de si es más o menos comprensivo, se hunde o recurre a la represión. Pero uno siempre vuelve a la insurrección porque si el Gobierno no se hunde, el pueblo terminará rebelándose, y si el Gobierno se hunde, el pueblo ganará confianza e irá incrementando sus demandas hasta el momento en que la incompatibilidad entre la libertad y la autoridad sea evidente y surja la lucha violenta.
    Por tanto, es necesario estar preparado, moral y materialmente, de tal forma que cuando esto pase el pueblo salga victorioso.”
    (Enrico Malatesta, 1920).

    Como hace 45 años en Newark (Nueva York) o casi un siglo después, las palabras del anarquista italiano, conservan todo su sentido.
    up against the wall MOTHERFUCKER

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